Valerio Magrelli – Once poemas de Ora serrata retinae

Valerio Magrelli nació en Roma en 1957. Estudió filosofía, música y literatura alemana en la Universidad de Roma y luego literatura francesa en París. Ha traducido a Valéry, Verlaine, Mallarmé y Debussy entre otros. Los siguientes poemas provienen de su primer libro, Ora serrata retinae (1980). Justo después de terminar de traducirlos, leo en la nota biográfica de una antología en inglés que el libro entero fue ya publicado en español, en una versión de Carmen Romero y con prólogo de Octavio Paz. No conozco esas versiones, espero que éstas revelen otros ángulos de los poemas. Sí tuve en cuenta la cuidadosa traducción al inglés de Anthony Molino (Nearsights. Selected Poems Graywolf Press: Saint Paul, 1991), y me apoyé en ella en algunos casos en que el sentido de texto italiano me parecía difícil de entender, aunque en general creo que mis versiones se ciñen más estrictamente al original que las suyas. La claridad y sencillez aparentes de los poemas de Magrelli, junto a una cierta irrealidad que los inunda a fuerza de ser precisos, tersos y tranquilos, me recuerda la atmósfera de algunos cuadros de la llamada “pintura metafísica” de De Chirico. Supongo que en un caso como este la tarea del traductor es interponerse lo menos posible, ser como el agua por la que de vez en cuando penetra un reflejo, en uno de los poemas.

Questa piazza è un orologgio vasto
una macchina accordata
che si misura lenta nel tempo.
È un bosco pietrificato,
una scogliera,
la meridiana muta della mente.
  Esta plaza es un vasto reloj
una máquina afinada
que se mide lenta en el tiempo.
Un bosque de piedra,
un acantilado,
el meridiano mudo de la mente.
 
 
 
 
  La penna non dovrebbe mai lasciare
la mano di chi scrive.
Ormai ne è un osso, un dito.
Como un ditto gratta, afferra ed indica.
È un ramo del pensiero
e da i suoi frutti:
offre riparo ed ombra.
  El lápiz no debiera dejar nunca
la mano del que escribe.
Ahora es un hueso suyo, un dedo suyo.
Y rasca como un dedo, agarra, indica.
Es una rama del pensamiento
y da sus frutos:
ofrece refugio y sombra.
 
 
 
 
  Il paese del sonno d’estate si allarga.
Le sue acque riflettono
in onde lente ogni gesto.
Sulle sponde sussurrano parole
come erba, mentre in alto trascorrono
le costellazioni dei nostri morti.
Ruota la mente nel cardine della notte;
il ricordo si moltiplica nello spirito
come gli anelli nel tronco degli alberi.
  La tierra del sueño en verano se alarga.
Sus aguas reflejan
en lentas olas cada gesto.
En las orillas susurran palabras
igual que hierbas, mientras más arriba
pasan las constelaciones de nuestros difuntos.
Gira la mente en el eje nocturno;
en el espíritu crece el recuerdo
como en los troncos de árbol los anillos.
 
 
 
 
  S’introduce a volte nel pensiero
come nell’acqua, un riflesso
che l’attraversa e ne misura il fondale.
È un occhio che si apre
dentro le lucide onde e vi affonda.
La linea si distende e la luce
discendendo si quieta.
La mente torna allora a chiudersi
nello sforzo verticale e profondo
della ferita e del gorgo.
  Se introduce a veces en el pensamiento,
como en el agua, un reflejo
que lo atraviesa y mide su hondura.
Es un ojo que se abre
dentro de las olas lúcidas, y se hunde.
La línea se distiende y la luz
al descender se calma.
La mente vuelve entonces a cerrarse
en el esfuerzo vertical y profundo
del remolino y la herida.
 
 
 
 
  Non ho un bicchiere d’acqua
sopra il letto:
ho questo quaderno.
A volte ci segno parole nel buio
e il giorno che segue le trova
deformate dalla luce e mute.
Sono oggetti notturni
posati ad asciugare,
che nel sole s’incrinano
e scoppiano. Restano pezzi sparsi,
povere ceramiche de sonno
che colmano la pagina.
È il cimitero del pensiero
che si raccoglie tra le mie mani.
  No tengo un vaso de agua
junto a mi cama:
tengo esta libreta.
A veces trazo palabras en la oscuridad,
Y el día siguiente las halla
calladas, deformadas por la luz.
Son cosas nocturnas,
puestas a secar,
que al sol se resquebrajan y revientan.
Quedan pedazos sueltos,
pobres cerámicas del sueño,
que llenan la página.
El cementerio de los pensamientos
que recojo con mis manos.
 
 
 
 
  C’è un momento in cui il corpo
si raccoglie nel respiro
e il pensiero si sospende ed esita.
Anche le cose
commosse dalla luna
subiscono il sospiro delle maree
o le flessioni dolci dell’eclisse.
E il legno delle barche
si gonfia nell’acqua delicato.
  Hay un momento en que el cuerpo
se recoge en el aliento
y el pensamiento, en suspenso, vacila.
También las cosas,
afectadas por la luna
sufren el suspiro de las mareas
o las torsiones dulces del eclipse.
Y la madera de los barcos
se hincha en el agua, delicada.
 
 
 
 
  Questa pioggia di cenere
lungo i cortili gialli
fa sembrare i lenzuoli
lapidi.
Ogni panno è un sudario
in questa ora
meridiana e verticale.
  Esta lluvia de cenizas
sobre amarillentos patios
hace a las sábanas parecer
tumbas.
Toda tela es un sudario
en esta hora
meridiana y vertical
 
 
 
 
  Nel letto aggrovigliate
stanno le mie radici di carne,
solo la testa sporge
come una pianta dalla terra.
In questa esposizione alla notte
come in una marea sizigiale,
la luce si ritira e scopre
la nudità fertile dello spirito.
  En el lecho, entrelazadas,
están mis raíces de carne,
solo la cabeza sobresale,
como planta, de la tierra.
En esta exposición a la noche
como en una marea sicigial, la luz
se retira y descubre
la desnudez fecunda del espíritu.
 
 
 
 
  D’estate, come i cinema, io chiudo.
Il pensiero mi vola via e si perde,
il segno si fa vacante,
l’aria è calda
la tavola piena di frutta.
  En verano, como los cines, cierro.
Los pensamientos se van, se extravían,
y se vacían los signos,
el aire está caliente,
la mesa llena de fruta.
 
 
 
 
  Di sera quando è poca la luce,
nascosto dentro il letto
colgo i profili dei ragionamenti
che scorrono sul silenzio delle membra.
È qui che devo tessere
l’arazzo del pensiero
e disponendo i fili di me stesso
disegnare con me la mia figura.
Questo non è un lavoro
ma una lavorazione.
Della carta prima, poi del corpo.
Suscitare la forma del pensiero,
sagomarla secondo una misura.
Penso ad un sarto
che sia la sua stessa stoffa.
  Por la tarde, cuando queda poca luz,
oculto en mi cama,
capturo perfiles de razonamientos
que fluyen sobre el silencio de mis miembros.
Aquí es que debo tejer
el tapiz del pensamiento
y disponiendo los hilos de mí mismo
dibujar conmigo mis contornos.
No soy el autor de una obra,
sino apenas un obrero.
Primero el papel, luego el cuerpo.
Generar la forma del pensamiento,
cortarla a medida.
Pienso en un sastre
que fuera él mismo su tela.
 
 
 
 
  Scrivere como si questo
fosse opera di traduzione,
di qualcosa già scritto in altra lingua.
La parola si carica ed esita,
continua ancora a vibrare
come sulla tastiera le note tenute
soppravvivono allo staccato
e lo percorrono fino al suo tacere.
  Escribir como si esto
fuera una traducción
de algo ya escrito en otra lengua.
La palabra se carga, vacila,
sigue aún vibrando
como en un teclado las notas tenidas
sobreviven al staccato
y lo recorren hasta que se callan.
 
 
 
 
  Se il cielo è la mano,
il mare la pagina,
la penna fiamma e battesimo,
percorso della folgore, sentiero
che si perde nell’acqua.
Luce verticale,
ascissa e fuoco,
fiaccola dell’orizzonte.
  Si el cielo es la mano,
la página el mar,
el lápiz llama y bautismo,
trayecto del rayo, sendero
que se pierde en el agua.
Luz vertical,
abcisa y fuego,
antorcha del horizonte.

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Comentarios

5 respuestas

  1. Estoy interesado en contactarme por correo electrónico o por otra vía con el poeta Valerio Magrelli, de quien soy lector y admirador por traducciones al español.
    Si alguien conoce sus correos y/o direcciones agradecería contactarse conmigo ya que quisiera enviarle un libro de poemas de mi autoría. Gracias.

  2. Estimado Carlos, lamentablemente no tengo el contacto de Magrelli, traduje los poemas sin permiso…saludos, f

  3. Querido Pérez,
    que magnifica surprisa.
    Muchas gracias por su traducciones!
    Con l’amistad de
    Valerio magrelli

  4. Querido Pérez,
    que magnifica surprisa.
    Muchas gracias por su traducciones!
    Con l\’amistad de
    Valerio magrelli

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