Cerramos la semana con las palabras que escribió Daniel Duarte para la de presentación del libro Contacto con los materiales, de Federico Eisner Sagües, en la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, en febrero de 2026: “Cada proyecto implica indignación, en cada arquitectura hormigón y lenguaje representan el curso o el discurso con herramientas personalizadas. Hay una fuerza allí, situaciones más bien desconocidas operan sobre el juicio y en una casa anónima detonan el futuro de la casa (imagen o farola que derribas) pero, nunca intervengas, vierte alguna metáfora del poder en sí misma y luego piensa en esto: cultura inmaterial o catálogo de la intransigencia, el mundo percibido se reconcilia con el imperceptible en un constructo armónico y hasta difuncional”.
La inmaterialidad solo puede ser expresada
a través de la materialidad
…sus teólogos o teóricos
se vuelven profundamente hábiles
en afinar esta relación.
Para ellos inmaterialidad es poder.
(Daniel Miller)
Estos son los cimientos de la casa infinita, materia que llamamos “producción”. Piensa en esto (ya que el sufijo –ia forma abstractos motivos como esencia y justicia): derivado de mater, que significa madre o causa original donde todas las cosas sedimentan, movimiento y parálisis, más que nada: guaridas subatómicas. Contacto con los materiales, de Federico Eisner, produce una política de inmobiliario y nula resistencia, se trata de irrumpir como animal occiso (democrático) en esa realidad mal diseñada, ese método-mimbre, y revertirlo. Estos son los cimientos cambiando de lugar eternamente, materiales que niegan porque engañan, sin ángulos de acceso sobre lo cual venir a redimirse. A modo de diagrama: superficies rugosas, desplazamiento antípoda e imágenes. Casi sin percibirlo lenguaje y edificios quedan también así: policromados, resurgiendo y en vías de intercambio. Poesía civil, solo que se articulada como técnica mixta, un Santiago de Chile subjetivo para evitar la trampa y el ariccio generando herramientas de acoplamiento y de resignación pero ¿cómo se aplican? Por un lado, Cultura material y estereotipo: todo lo que se debe destruir como previo proyecto genera una expansión anticipada, en cada territorio sustituyes el karma o el jardín del vecino por retroescavadoras, dígase por palabras, más allá de lo que estas significan:
hordas de estudiantes raspando las paredes preguntando lo borrado fotografiando hendiduras huellas qué hacen cuerpo tierra? a quién buscan (o) qué? la ciudad está muerta está muerta
el tiempo que articula inmoviliza ideas, o ese tránsito (arbitrio) que supone pensar y ejecutar. Y cuando digo tiempo estoy de cierto modo enajenándolo, piensa en esto: la historia no es pasado, es (relativamente) acción y reacción aunque, como los niños, observamos las cosas hasta modificar en ellas nuestro tiempo a modo de redil o garabato. La ciudad está muerta, lo que no significa (bajo determinadas circunstancias) un ejercicio de inmunodeficiencia ejerciendo su ley o su ya incontrolable barro único de funciones extremas, es la consagración de un ciclo reflejándose en otros, un instituto a punto de autocorregirse:
la flexibilidad de la materia.
Por otro lado, archivos y Ordenanzas, también enajenados a la vera de un régimen, el de la infraestructura o Inmuebles de Conservación Histórica (ICH), conforme al artículo 27 letra C y desacredidanto cualquier autonomía pero ¿cómo se aplica y cuándo intervenir al propietario? Pinchas una manzana y articulas aquello que, desapareciendo, revela una entidad en el subsidio, luego se van formando sobre la Reconquista o sobre problemáticas que deben ser tomadas por fronteras:
Edificios
Conceptos
Condominios
Eco Arauco
Toesca
Loft Carmen Art
Santiago Buen vivir
¡Victoria urbana!,
simplemente fronteras o perspectivas irreconciliables. Allí toda pregunta formula una respuesta del azar: seguir viviendo. Y esas insinuaciones que no por metonimia entran al laberinto público con la única intención de postponerlo. No hay fronteras ni barro ante la democracia que se pretende, ¡no!, solo la coherencia del sujeto generando sentido en sucesivas capas de sentido:
miren lo que pasó con:
El Prado
Macul
y Pedro Aguirre Cerda,
en fin
¿hay que aceptarlo?
Cada proyecto implica indignación, en cada arquitectura hormigón y lenguaje representan el curso o el discurso con herramientas personalizadas. Hay una fuerza allí, situaciones más bien desconocidas operan sobre el juicio y en una casa anónima detonan el futuro de la casa (imagen o farola que derribas) pero, nunca intervengas, vierte alguna metáfora del poder en sí misma y luego piensa en esto: cultura inmaterial o catálogo de la intransigencia, el mundo percibido se reconcilia con el imperceptible en un constructo armónico y hasta difuncional. Donde una vez la inercia introdujo su fe mal diseñada te puedes redimir (una plegaria). Articúlate cuerpo y edificio, cualquiera es un declive sin lugar en una piedra sin desplazamiento, mezcla los materiales con la literatura de modo que allá afuera no los identifiquen, que sean a través de un mismo viaje brecha de renta Smith e Ignacio Agüero, Durazno y Convención reclamando su propia perspectiva.
Estos son los cimientos que limitan contigo y trascienden el límite aceptado (la circunstancia como supervivencia). ¡Considéralo simple!: nuestra casa de barro es (amén de nosotros), la primera y la última.