Empezamos la semana con la presentación Rodrigo Cordero, académico de la Universidad de Los Andes, sobre el reciente libro del ex alumno de la UAH, Julio Rodajo: Diríamos que la écfrasis siempre es un ejercicio de apropiación de algo inapropiable, de algo que se escapa. Quizás por esto, Julio nos diga que «lo que late en Imagen & Reverso es la pregunta por la identidad y el modo en que nos miramos a través del otro para cuestionar los límites difusos» que se establecen «entre lo que somos y lo que queremos ser». El libro explicita que su intento apunta a la «búsqueda de nuestra propia imagen y voz», que nos enfrenta a «la efímera naturaleza de nuestra vanagloria» y que remite, en última instancia, a «un ejercicio de humildad y trascendencia». De este modo, el viaje por la galería de la historia del arte al que nos invita Imagen & Reverso se transforma a menudo, por gracia de ese juego de reflejos, en un viaje hacia las profundidades del yo y de sus múltiples variaciones.
Muy buenas tardes. Quisiera agradecer muy sinceramente a los organizadores, a Ediciones el Otro Cuarto, a la Casa de la Cultura de Talagante, a todas y todos quienes hoy están aquí y, muy especialmente, a Julio Rodajo Ureta por darme la oportunidad de presentar Imagen & Reverso, su quinto libro de poemas.
Para mí esta es una ocasión muy especial, porque conozco a Julio desde que era un estudiante de la Licenciatura en Lengua y Literatura de la Universidad Alberto Hurtado en el año 2015. Eso son más de 10 años, vengo a caer en la cuenta ahora. Ya en ese entonces, tuvimos la ocasión de explorar junto a sus compañeros la apasionante y muchas veces problemática historia de la relación entre las palabras y las imágenes. Más tarde, cuatro años después, en el año 2019, nos volvimos a encontrar, esta vez con Julio como estudiante del Magíster en Estudios de la Imagen de la misma universidad, donde pudimos profundizar en esos mismos asuntos y en otros más. Ahí me di cuenta de que Julio no solo era un estudiante que destacaba por sus conocimientos y su interés, sino que estos se trasladaban también fuera del ámbito académico, hacia la creación y, más específicamente, hacia la poesía. Después, en el año 2020, la relación que ya habíamos cultivado se afianzó, cuando Julio fue mi ayudante en el mismo curso en el que había sido estudiante durante su licenciatura. Finalmente, para completar esta suerte de reseña de nuestra amistad, busco en el historial de mi correo electrónico y encuentro que la primera noticia que tuve del libro que nos convoca hoy la tuve el año 2023, cuando Julio me envió un documento pdf con las imágenes. Abrí esta semana ese archivo y me encontré con la imagen inmensa del autorretrato de Durero, que es la misma que abre esta versión definitiva de Imagen & Reverso.
Cuento esta historia, porque me parece bellísima. Y porque me llena de orgullo y me honra, que mi otrora estudiante me haya pedido que estuviera hoy yo aquí. No porque yo me adjudique alguna importancia especial en ello, sino porque Julio ha sabido encontrar su propio camino, ha profundizado los intereses que ya tenía desde joven, se ha transformado en un poeta reconocido y en un importante gestor cultural, que promueve desde la provincia el amor por la literatura.

No obstante esa amistad, esta circunstancia y mi calidad de académico me obligan a ser completamente objetivo. En consecuencia, me gustaría afirmar de entrada que, por su volumen, por lo sostenido de su empeño, por el conocimiento que pone en movimiento y por la sensibilidad que expresa, Imagen & Reverso de Julio Rodajo Ureta es el libro de poesía ecfrástica más importante que se ha publicado en Chile.
No me referiré en adelante a la extensa historia que la poesía ecfrástica tiene en Occidente o en nuestro país, ni a aquello que está en juego en ella, ni a cuáles son los distintos significados que ha adoptado el término con el paso de los siglos, ni a cuáles son sus alcances, sus problemas y sus maravillas. De eso se hace cargo por lo demás el mismo Julio al inicio de su libro en ese fantástico prólogo titulado «Antesala de la Exposición». En cambio, sí me gustaría referirme a algunos aspectos específicos del libro que me han provocado particularmente.
En primer lugar, creo que es importante que casi al comienzo de ese mismo prólogo Julio nos diga que este libro surge de una «necesidad». Porque, efectivamente, como dijo otro poeta, «la poesía es un artículo de primera necesidad: no podemos vivir sin poesía» y esto ha sido válido siempre, en toda la tradición humanista (y Julio es, sin duda, un humanista) y, en particular, creo que es válido en los tiempos que corren hoy, en que quienes nos dedicamos a estudiar, a enseñar, a difundir o a crear estamos bajo una suerte de acecho y, en lugar de dedicarnos a hacer aquello para lo cual estamos hechos, que es crear vida, belleza y pensamiento, tenemos que estar defendiendo nuestro oficio como si fuéramos gatos de espaldas.
Un aspecto fundamental de Imagen & Reverso es que el libro no es una simple colección de poemas que hablan de o con imágenes, sino que tiene un programa. El libro se propone concientemente como la visita a una galería o a un museo, incluso en ocasiones como la voz de un guía que nos conduce por un recorrido a través de una «pinacoteca» y que nos cuenta aspectos de las imágenes que no se ven a simple vista. De hecho, Imagen & Reverso puede ser considerado prácticamente como un ejercicio de curatoría.
Por otra parte, ese programa tiene un alcance histórico. Las imágenes, que son de muy distintas épocas, estilos, técnicas y procedencias museísticas, están ordenadas cronológicamente a través de las cinco secciones en que se divide el libro: «Galería fundacional: grandes maestros y maestras», que presenta imágenes de los siglos XVI y XVII; «Sala moderna: forjadores del horizonte», que abarca desde el siglo XVIII al XIX; «Pequeña colección permanente», que se refiere a las «fracturas del siglo XX»; «Pabellón restringido: obras extraviadas» que remite a los siglos XX y XXI; y, finalmente, «Muestra provisoria», que reúne «tres recientes revelados» de nuestro siglo actual.
En total, son 89 poemas que dialogan con 89 imágenes pictóricas o fotográficas, que el libro reproduce en alta calidad, y que incluyen algunas muy conocidas, pero también otras menos conocidas, incluso para una mirada experta. La más antigua data del año 1500; la más moderna, data del año 2022. Esto permite apreciar que Imagen & Reverso es un libro culto, de alta cultura, escrito por un observador atento e informado, que reconoce el valor del arte y que aboga por su perduración. Y, sin embargo, el saber que el libro pone en movimiento no apabulla, sino que seduce, porque no lo ostenta, sino que lo ofrece, lo pone al servicio de una práctica. Creo también que por esto la deuda que Imagen & Reverso reconoce con el libro Mirar de lejos de la profesora Sandra Accatino no es trivial.
Otro elemento de ese programa consiste en la imposición de una restricción, pues las imágenes pictóricas o fotográficas seleccionadas corresponden al género del autorretrato. Esto es interesante, porque si la écfrasis ya implica un modo de duplicación, según el cual la palabra intenta dar cuenta de ese otro que es la imagen, el autorretrato, por su parte, remite de suyo a la imagen especular del doble.
Además, en Imagen & Reverso es muy habitual que el género del autorretrato se cruce con el género adyacente del memento mori o de la vanitas. Todo ocurre como si el autorretrato se situara en la tensión entre lo permanente y lo perecedero, entre la inmovilidad de la pose y la temporalidad de la mirada, como si todo autorretrato no solo ocultara un doble, sino que implicara siempre ese otro doble que, bajo la carne y la piel, es la calavera.

Diríamos que la écfrasis siempre es un ejercicio de apropiación de algo inapropiable, de algo que se escapa. Quizás por esto, Julio nos diga que «lo que late en Imagen & Reverso es la pregunta por la identidad y el modo en que nos miramos a través del otro para cuestionar los límites difusos» que se establecen «entre lo que somos y lo que queremos ser». El libro explicita que su intento apunta a la «búsqueda de nuestra propia imagen y voz», que nos enfrenta a «la efímera naturaleza de nuestra vanagloria» y que remite, en última instancia, a «un ejercicio de humildad y trascendencia». De este modo, el viaje por la galería de la historia del arte al que nos invita Imagen & Reverso se transforma a menudo, por gracia de ese juego de reflejos, en un viaje hacia las profundidades del yo y de sus múltiples variaciones.
Esto tiene consecuencias, porque los poemas no se limitan a describir las imágenes. Hacen otra cosa. A veces adoptan la forma de un diálogo con las imágenes o con el espectador de esas imágenes o, incluso, en ocasiones, como en el caso del detalle del rostro desollado de San Bartolomé por Miguel Ángel en la Capilla Sixtina, ceden la palabra al pintor. Muchos poemas además prestan atención a la factura de las imágenes o se muestran plenamente concientes de la mediación museal, del carácter subjetivo o interpretativo de su aproximación, o de que trabajan a partir de una reproducción técnica, ya sea en formato de diapositiva o digital, que es la manera más común en que actualmente accedemos al museo imaginario de la cultura occidental (y no solo occidental).
Yo estaría tentado a decir incluso que las imágenes muchas veces funcionan aquí como un pie forzado que, de manera obstétrica, dan nacimiento a un ejercicio libre de la palabra. Que las imágenes operan como una suerte de ancla donde sujetar un mundo que se desintegra, aunque muchas veces revelen al mismo tiempo su propio artificio y su carácter de meras apariencias. Como si hicieran cosas, las imágenes nos interpelan, nos invitan, nos incitan, nos inquietan, nos hablan, nos miran, e incluso, si quieren, pueden ignorarnos. Las imágenes parecen también, en ocasiones, tener una intimidad, que el observador interrumpe con la presencia de su mirada.
Finalmente, no quisiera terminar estas palabras sin leer algunos poemas o fragmentos de poemas que me han provocado especialmente. Aquí se nota que uno, como lector, puede hacer su propio recorrido por esta galería de imágenes.
Este, por ejemplo, dedicado a una obra de un pintor que yo no conocía, titulado «A nadie que envió este “Autorretrato”» (Ivar Arosenius, 1908), en el cual, entre otras cosas, se aprecia muy bien el trabajo invertido por Julio en la apropiación de los títulos de las pinturas y la identificación del poeta con el sujeto retratado:
«Recuerdo que me hallaste similar a ese rostro que palpita. / Me dijiste: mírate, usas el mismo vestón allí que ahora. / Aún no terminas el tabaco de la semana pasada / y crees que esa cara de severo te quita lo niño apasionado que eres» (p. 123).
O este otro, que es mi favorito, así que lo cito completo. Se titula «Cuando uso el abrigo disponible en “Autorretrato”» (Otto Dix, 1912), cuya imagen, en un gesto notable, el libro no reproduce con excepción del marco de la pintura rodeando un lienzo vacío:
«Este soy yo por las mañanas / después de cada noche yendo a la guerra / solo para presenciar el odio incrementado / que tuvo el Gran Arquitecto con nuestra especie. / Frente a mí, el hielo absoluto de todos los círculos del cielo / donde los ejércitos matan, se retiran y se retratan como héroes. / Pocos prestan atención a la masacre / y descartan dicha vocación. / A pesar de lo enmarcado por la muerte / arreglo el cuello doblado de este abrigo / y pido de desayuno una flor. / Como pétalo a pétalo, línea a línea, bala a bala / y cumplo con mi enojo, día a día / hasta la hora de almuerzo» (p. 143)

Y este otro, ineludible, que también cito completo, y que es aquel que, a la manera de una poética, reproduce en un nuevo juego de reflejos la fotografía de la portada del libro, al mismo tiempo que lo cierra, además de terminar con una referencia que no envía a una imagen, sino a la música, y no solo a la música, sino a la música popular. Se titula: «Variaciones para un imposible autorretrato: “Julio infinito”» (Óscar Macías, 2022).
«Trato de retrato. Me busco / y ni siquiera hallo mis ojos. / Soy el único que aquí no ha conseguido / sellar una carta con su cara / o unirla a una constelación de calaveras. / El único que se ha dado cuenta: / eres alguien deseando consideración. / En tus ojos me he visto con el mismo asunto: / la vida me seguirá multiplicando. / Tan solo el mimo de la mano / después de simular arpegios, mezclar acuarelas / o cocinar a media noche y escribir sobre lo pintado / encuentra reposo en su delirio. / La familia y los amigos conocen mi rutina: / estoy pintando algo ebrio, salpicando las paredes / mientras escucho Frente al espejo de Raphael / y lloro negra ceguedad» (177)
La publicación de Imagen & Reverso es, sin duda, motivo de alegría. Es un libro bellísimo, bien hecho, con cuidado y con cariño. Es un libro que convoca, que concierne y que interpela. Imagen & Reverso de Julio Rodajo Ureta es un libro que merece ser leído.
Muchísimas gracias.