“El autor convierte la poesía en un espacio de memoria colectiva, donde las historias de los migrantes se entrelazan en un solo testimonio conjunto, entremezclando el uso del ‘yo’ y del “nosotros”. De este modo, crea una suerte de archivo literario en donde las voces marcadas por la violencia encuentran, finalmente, un lugar de pertenencia”, nos dicen Catalina Bueno, estudiante y activista antirracista chileno-cubana, de la Universidad Alberto Hurtado, y Alan Ramírez, estudiante de la Licenciatura en Español en Haverford College en los Estados Unidos.
El Libro centroamericano de los muertos de Balam Rodrigo representa las experiencias de inmigrantes centroamericanos viajando hacia los Estados Unidos pasando por México, un espacio peligroso y violento que, para muchos inmigrantes, se convierte en un destino final de muerte. La migración centroamericana hacia los Estados Unidos, marcada por el desplazamiento forzado y las violencias estructurales, corresponde a un tópico de creciente visibilidad en la literatura contemporánea. El texto incluye cuatro secciones representando diferentes puntos de partida para los inmigrantes centroamericanos –Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua–, las cuales incluyen poemas que se narran en primera persona desde una perspectiva migrante con el uso del yo lírico y un lenguaje específicamente centroamericano. A lo largo del poemario Balam Rodrigo hace un uso de la voz centroamericana con la finalidad de dar vida a los migrantes centroamericanos expuestos a la violencia, empleando expresiones y usos léxicos propios de Centroamérica como un acto de preservación de la memoria colectiva.

Rodrigo utiliza la voz centroamericana, incorporando el voseo y referentes culturales propios de la región, para construir una narrativa poética que dignifica y visibiliza las historias de quienes transitan el peligroso camino migratorio.
El Libro centroamericano de los muertos, como otros poemas publicados por su autor, representa una parte de la memoria colectiva de la comunidad inmigrante centroamericana, para la cual el poema funciona como un testimonio de los horrores que esta comunidad enfrenta al cruzar México en dirección a los Estados Unidos (Bustamante 154). La memoria colectiva es “La relación e intercambio de experiencias, testimonios y visiones que se comparten entre miembros de una comunidad”, nos dice Ute Seydel (159). Rodrigo transmite estas experiencias traumáticas utilizando estrategias como el palimpsesto de citas históricas del obispo San Bartolomé de las Casas, fotografías personales que establecen una conexión profunda con los inmigrantes centroamericanos y un registro de español centroamericano.
Rodrigo representa experiencias de inmigrantes que han muerto en su camino hacia los Estados Unidos, pero también de inmigrantes que viven con las heridas físicas y emocionales de su viaje migratorio y que han sido invisibilizadas en los discursos sobre la inmigración centroamericana, igual que las personas desaparecidas en México. Son parte de una memoria subterránea, o memorias de grupos marginalizados, quienes no forman parte de una “memoria oficial” y/o son silenciadas (Pollak 18).
El voseo centroamericano aparece en varios poemas del Libro centroamericano de los muertos, y refuerza la autenticidad de las voces representadas, pero además establece una conexión directa con la cultura e identidad de la región. De este modo cuestiona la noción impuesta de un “uso correcto del español”, y una única manera de hablarlo, mirada profundamente colonizadora, que promueve la estandarización del idioma de forma centralista. Recordamos, entonces, el despojo de millones de personas tanto indígenas, africanas y de otras latitudes; el despojo de sus tierras, modos de vida y lenguas originarias. La imposición del español fue una herramienta de dominación que negó a estos pueblos el derecho de expresarse en sus propios términos, sustituyendo sus sistemas lingüísticos y culturales por uno ajeno.
En el poema “17°26’48.0”N 91°23’40.7”W – (Tenosique, Tabasco)”, el uso del voseo y de expresiones coloquiales provoca un sentido de cercanía y pertenencia: quien nos habla es directamente un miembro de la comunidad migrante. A través de ese “vos”, los lectores reconocemos la cultura de los migrantes centroamericanos cercada de violencia y políticas de exclusión. Los regionalismos y léxico local sirven de resistencia a la homogeneización y aseguran la identidad de las historias que se narran:
A mí me gustaba partir verga a cualquier hijueputa que no los tuviera bien puestos. (…) Mirá que nunca tuve nombre, no, ninguno. Vos podés llamarme hijueputa. Lo sé. Vergón. (Rodrigo 61)
Algo semejante encontramos en el poema “18°07 ‘34.1”N 94°29’ 01.4 «W – (Coatzacoalcos, Veracruz)”, enunciado por un cantante de corridos de El Salvador. Al terminar el testimonio en el que narra su decapitación al llegar a México, dice “Me quedé sin vos, / mi amada Centroamérica” (57). Aquí el uso del voseo no solo establece una autenticidad de parte del narrador, sino que también duplica el sentido de la palabra “vos” que podemos sustituir por “voz”. Al huir de Centroamérica en busca de un futuro mejor, el narrador es asesinado. Este asesinato violento es un silenciamiento de su voz, tanto de cantante como de persona centroamericana… ya no podrá utilizar la palabra “vos”, ese detalle notable del español centroamericano…
En el libro hay también muchos referentes centroamericanos que aportan idiosincrasia narrativa, como sucede en el poema “16°07’12.1”N 93°48’11.7”W – (Tonalá, Chiapas)”. En el fragmento que sigue, un niño narra el siguiente sueño de su amigo Pablo mientras están sentados en el tren de La Bestia:
Veía yo a Roque Dalton levantarse de entre los vivos
y venir de nuevo al mundo de los muertos.
A su diestra, el Mágico González driblaba a la muerte
y le hacía la ‘culebrita macheteada’
pateando cabezas decapitadas de pandilleros cuscatlecos,
haciéndole tremendo caño entre las piernas.
El estadio Flor Blanca estaba lleno, había un velorio inmenso
donde la muchedumbre velaba a todos los migrantes muertos (52).
El niño hace referencia al reconocido poeta salvadoreño Roque Dalton y al Mágico González, uno de los futbolistas más famosos del país. También usa el término cuscatleco, que es el nombre indígena de El Salvador. En el sueño el niño imagina que dos de las figuras más amadas del país participan en un partido violento de fútbol donde –llevando a cabo algún tipo de justicia para el pueblo salvadoreño– ejecutan a los pandilleros que atormentan al país y son responsables por el gran éxodo salvadoreño hacia los Estados Unidos.
“En el contexto centroamericano, la textualidad surge desde la marginalidad de la marginalidad… [y] desde esa marginalidad de la marginalidad, el escritor centroamericano se ve obligado a escoger de cuál discurso va a reapropiarse y cómo va a tratar de instrumentalizarlo como proyecto emancipatorio” (75). En esta cita Arias reconoce la marginalidad de la narrativa centroamericana y las voces que representa, señalando la importancia de representar estas voces marginadas por medio de técnicas literarias creativas, como sucede en el texto de Rodrigo. Al poner en diálogo el poemario de Rodrigo con la narrativa centroamericana contemporánea, destaca su búsqueda de autenticidad y su fuerza política, al luchar por la visibilización de lo invisibilizado, exponiendo la muerte y la violencia perpetrada contra los inmigrantes centroamericanos en México que huyen de esta misma violencia, que es tanto económica como física, en sus países de origen.
Rodrigo utiliza escenas e imágenes impactantes para hablar de este trauma. El autor convierte la poesía en un espacio de memoria colectiva, donde las historias de los migrantes se entrelazan en un solo testimonio conjunto, entremezclando el uso del “yo” y del “nosotros”. De este modo, crea una suerte de archivo literario en donde las voces marcadas por la violencia encuentran, finalmente, un lugar de pertenencia. Este intento por la preservación se hace imperativo en un contexto en donde las historias de los migrantes suelen ser banalizadas. Así, la obra denuncia las atrocidades por las que estos grupos migrantes han tenido que atravesar, pero a su vez, actúa como un medio para garantizar que estos testimonios no sean olvidados. La memoria colectiva que construye Rodrigo incluye estas violencias como un elemento inseparable de la experiencia migratoria, integrándolas como partes estructurales de la historia, dando rostro a quienes han sido borrados del discurso oficial. Los poemas narran las muertes y las desapariciones que ocurren en las rutas migratorias, y con ello, otorga un espacio para el duelo.
Bibliografía
Arias, Arturo. “Descolonizando el conocimiento, reformulando la textualidad: Repensando el papel de la narrativa centroamericana”. Revista de Crítica Literaria Latinoamericana, vol. 21, n.o 42, 1995, pp. 73-86. JSTOR, https://doi.org/10.2307/4530825.
Bustamante Bermúdez, Gerardo. “Memoria personal y colectiva en la poesía de Balam Rodrigo: Marabunta y Libro centroamericano de los muertos”. Connotas. Revista de crítica y teoría literarias, n.o 25, 25, julio de 2022. connotas.unison.mx, https://doi.org/10.36798/critlit.v0i25.413.
Pollak, Michael. “Memoria, olvido, silencio*”. Memoria, olvido, silencio: la producción social de identidades frente a situaciones límite, Buenos Aires: Ediciones Al Margen, 2006, pp. 17-31.
Rodrigo, Balam. Libro centroamericano de los muertos. México, D.F: Fondo de Cultura Económica, 2018.
María Catalina Bueno es activista antirracista chileno-cubana y estudiante de Licenciatura en Lengua y Literatura, en la Universidad Alberto Hurtado. Como líder de la Escuela de Liderazgo Femenino “Coopoderosas” y miembro de Global Shapers, Catalina impulsa la formación de mujeres con conciencia crítica y compromiso social. También es parte activa de la Red de Mujeres Afrolatinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora, visibilizando las luchas de las mujeres afrodescendientes.
Alan Ramírez es estudiante de la Licenciatura en Español en Haverford College en los Estados Unidos. Sus áreas de interés son la literatura centroamericana contemporánea, estudios de memoria y narrativas queer latinoamericanas.